Dos jesuitas
aceptaron la invitación del cacique Arapysandú para ir a tierras de Guaraníes
que se encontraban más allá del río Tebicuary y permanecer entre ellos.
Para los
Guaraníes se trataba de una presencia protectora en aquel mundo colonial
paraguayo de principios del siglo XVII; para los jesuitas, la oportunidad de
comenzar una misión cristiana, política y humana.
Cómo se
desarrolló esa experiencia, sus éxitos, sus dificultades y conflictos, es lo
que narra una historia de 1755, escrita por el padre Pedro Lozano, que se incluye
en estas páginas.
Otros cuatro
aspectos de la misma experiencia son tratados por varios autores actuales: uno
presenta la realidad de los Guaraníes en tres tiempos; el segundo el
significado del nuevo pueblo en la frontera y periferia del Paraguay; un tercero
trata la cuestión de las encomiendas de las que no pudo librarse la nueva fundación
y el último da cuenta de la actitud que tenían los jesuitas acerca de la lengua
guaraní y cómo la estudiaban y cultivaban.